lunes, 9 de diciembre de 2013

Reflexión Espiritual, II semana de Adviento.

Artículo tomado de: https://www.facebook.com/News.va Español

Benedicto XVI, Carta Encíclica « Spe Salvi », 2007


La vida humana es un camino. ¿Hacia qué meta? ¿Cómo encontramos el rumbo? […] Las verdaderas estrellas de nuestra vida son las personas que han sabido vivir rectamente. Ellas son luces de esperanza. Jesucristo es ciertamente la luz por antonomasia, el sol que brilla sobre todas las tinieblas de la historia. Pero para llegar hasta Él necesitamos también luces cercanas, personas que dan luz reflejando la luz de Cristo, ofreciendo así orientación para nuestra travesía. Y ¿quién mejor que María podría ser para nosotros estrella de esperanza, Ella que con su « sí » abrió la puerta de nuestro mundo a Dios mismo; Ella que se convirtió en el Arca viviente de la Alianza, en la que Dios se hizo carne, se hizo uno de nosotros, plantó su tienda entre nosotros (cf. Jn 1,14)?
Así, pues, la invocamos: Santa María, ... por ti, la esperanza de milenios debía hacerse realidad, entrar en este mundo y su historia. Tú te has inclinado ante la grandeza de esta misión y has dicho «sí»: «Aquí está la esclava del Señor, hágase en mí según tu palabra» (Lc 1,38).
Hasta la hora de la cruz, … recibiste entonces la palabra: « Mujer, ahí tienes a tu hijo » (Jn 19,26). Desde la cruz recibiste una nueva misión. A partir de la cruz te convertiste en madre de una manera nueva: madre de todos los que quieren creer en tu Hijo Jesús y seguirlo.

Carl Heinrich Bloch. Siglo XIX. 
Museo de Historia Nacional, 
Castillo de Frederiksborg en Hillerød, 
Dinamarca.

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